Lineas Pastorales 2019 – 2020

De la desesperanza a la comunión y la misión

 DIÓCESIS SAN BARTOLOMÉ DE CHILLÁN

 

 

INTRODUCCIÓN

 El presente documento no pretende describir ni orientar todas las áreas y actividades que conforman la vida pastoral de nuestra Iglesia local. Hay múltiples acciones catequéticas, litúrgicas, sociales, espirituales, etc. que enriquecen la vida de la iglesia cada día y para las cuáles hay diversas orientaciones pastorales. Son acciones que tenemos que desarrollar siempre con sentido eclesial.

Lo que aquí presentamos son algunas perspectivas e iniciativas apostólicas que queremos privilegiar en el período de los próximos dos años, y que quieren tener concreciones tanto en el ámbito de cada parroquia y unidad pastoral, como en el ámbito diocesano.

Estas líneas prioritarias tienen como contexto el año 2018, en que se ha manifestado con fuerza una situación de crisis de la iglesia, derivada de los abusos a menores cometidos por clérigos y del mal manejo de ellos por parte de la jerarquía. Pero también son parte de nuestro contexto los desafíos permanentes que la cultura actual plantea a la misión evangelizadora de la iglesia, que manifiesta signos de desgaste y de fragilidad que debemos abordar.

Este sencillo instrumento está ordenado como un conjunto de propuestas y compromisos que, como iglesia, queremos implementar y asumir. Algunas refuerzan cosas que venimos haciendo, otras suponen nuevos esfuerzos y equipos. Lo importante es que, con el aporte de muchos y la presencia permanente del Espíritu del Señor, podamos ir avanzando en una iglesia que asume con decisión los desafíos de la comunión y la misión. Seguimos siendo una iglesia llagada y frágil, pero queremos ser también una iglesia esperanzada, en proceso permanente de conversión y abierta a lo que Dios nos vaya diciendo por el camino.

Nos encomendamos a la bondad del Señor y a la materna compañía de la Virgen María.

Sergio Pérez de Arce Arriagada Administrador Apostólico.


INSPIRACIÓN BÍBLICA: JESÚS Y LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS

 

“En el camino conversaban sobre todo lo sucedido”, nos dice el relato de Lucas 24 sobre los discípulos que caminaban de Jerusalén a Emaús, luego de los acontecimientos de la pasión de Jesús.

En Chile y en nuestra Diócesis de san Bartolomé de Chillán, también hemos conversado durante el 2018 de todo lo sucedido. De la crisis de la iglesia, con su fuerte impacto en nosotros y en la sociedad. Conversación que también hemos podido tener en la Asamblea diocesana celebrada el 27 de octubre en el Colegio san Vicente. Hemos constatado la desconfianza y falta de credibilidad que hay en la sociedad chilena hacia la iglesia, especialmente hacia los sacerdotes. Hemos compartido nuestras propias rabias, tristezas y desconciertos, así como las fragilidades que observamos en nuestra realidad pastoral. Y hemos expresado también nuestra confianza en Dios y la esperanza de salir adelante, manifestando una voluntad decidida por trabajar por nuestra conversión: la de cada uno y la de la comunidad.

El relato de Emaús nos muestra a Jesús como Señor y compañero de camino, que con paciencia y determinación lleva a los discípulos a renovarse en la fe y en la misión. De este relato podemos extraer tres dinamismos evangélicos que proponemos como base de nuestras líneas pastorales prioritarias:

1° Jesús acompaña y forma a los discípulos:

 Jesús “se puso a caminar con ellos”, dice el relato. Y desde esta compañía los va ayudando a mirar de una manera nueva la realidad: lo que han vivido, sus desesperanzas y frustraciones. Les explica las Escrituras y les revela un sentido nuevo de los hechos. Incluso los interpela con cierta dureza: “¡Qué duros de entendimiento!”.

La formación de los discípulos no es primeramente el aprendizaje de una doctrina, sino un encuentro con Cristo vivo que va convirtiendo nuestra mirada, tanto de los acontecimientos como del mismo misterio del Señor.

Con Jesús al centro, nos formamos para convertir la mirada.

2° Jesús nos hace entrar en una experiencia de comunión

 Es un hermoso detalle que los discípulos a los que acompaña Jesús sean dos y no uno solo. Es expresión de la experiencia de comunidad, que está a la base de la experiencia cristiana: comunidad de hermanos y comunión con Cristo, el Señor.

La comunión se expresa ya en el camino: van conversando, compartiendo los hechos y los sentimientos vividos. Luego comparten la Palabra, cuando Jesús les explica las Escrituras. Y se hace todavía más plena en torno a la eucaristía. Es una comunión no solo humana, sino una que los renueva en la fe, pues se les abren los ojos y reconocen a Jesús.

Con Jesús al centro, renovamos nuestra comunión.

3° El encuentro con Jesús nos lanza al testimonio y la misión

 El relato de Emaús concluye con los discípulos regresando a Jerusalén para contar a los apóstoles lo que han vivido por el camino y cómo habían reconocido a Jesús en la fracción del pan. Los apóstoles, por su parte, también testimonian su propio encuentro con el Resucitado. El ambiente es de alegría y esperanza. Y sabemos bien que, a partir de este encuentro, comienza una etapa nueva en la vida de la primera comunidad cristiana, que va abriendo caminos de evangelización llenos de fecundidad, donde no faltan las pruebas.

Con Jesús al centro, renovamos nuestra misión.


LÍNEAS PASTORALES PRIORITARIAS 2019-2020

Línea Pastoral N° 1

Formación de los agentes pastorales para convertir nuestra mirada


“Ellos tenían los ojos incapacitados para reconocerlo” (Lc 24, 16)

 “¡Qué duros de entendimiento! ¡cómo les cuesta creer lo que dijeron los profetas!” (Lc 24, 25)

“Se dijeron uno al otro: ¿No sentíamos arder nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?” (Lc 24, 32).

La formación de los agentes pastorales es una necesidad permanente en la vida de la iglesia. En tiempos de crisis y de inserción en una cultura compleja, esta formación se hace urgente.

Se trata de una formación integral, que aborda los diversos aspectos de la vida cristiana, y que fomenta una “mística de ojos abiertos” que nos permita “mirar el presente sin evasiones pero con valentía, con coraje pero sabiamente…, con constancia pero sin ansiedad” (Carta del Papa al pueblo de Dios que peregrina en Chile). Especial relevancia tiene la formación espiritual, para ayudar así a mantener encendido el dinamismo de la fe y sustentar la conversión de la iglesia Entre los agentes pastorales, nos proponemos una preocupación especial por los sacerdotes, llamados a un estilo de liderazgo más comunitario y menos clerical.

En las parroquias y otras unidades pastorales:

1.1   En los consejos pastorales y otros equipos parroquiales, hacer el ejercicio de mirar la realidad en clave espiritual, para descubrir y asumir los desafíos que Dios allí nos plantea. Se enviarán fichas desde la vicaría pastoral.

A nivel de Diócesis:

1.2   Se diseñará y ejecutará un Plan de Formación amplio y diverso, que ofrezca experiencias a muchos agentes pastorales:

  • Escuela de liderazgo parroquial por decanatos.
  • Formación de ministros de la Palabra y de Comunión.
  • Retiros diocesanos para grupos específicos de agentes.
  • Escuela de líderes juveniles.
  • Diplomados en teología en convenio con UCSC.

1.3   Programa para los sacerdotes. Equipo diocesano anima programa anual de formación de los sacerdotes, que fortalezca dinamismo espiritual y conversión pastoral.

Línea Pastoral N°2

Fortalecer la comunión y la participación del pueblo de Dios


“En el camino conversaban sobre todo lo sucedido” (Lc 24, 14)

 “Quédate con nosotros, que se hace tarde y el día se acaba” (Lc 24, 29)

 “Mientras estaba con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron” (Lc 24, 30-31).

 

La crisis nos ha revelado la necesidad de un nuevo modo de ser iglesia, más profética y sinodal, que suscita “espacios de comunión y participación para que la unción del pueblo de Dios encuentre sus mediaciones concretas para manifestarse” (Carta del Papa al pueblo de Dios). Con una participación activa que no es concesión de unos a otros, sino que es constitutiva de la naturaleza eclesial.

Esto exige mejorar nuestros modos de relacionarnos, el modo de ejercer la autoridad, y crear y fortalecer estructuras que expresen esa iglesia más comunitaria que queremos ser.

En materia de prevención de abusos, exige trabajar constantemente por una cultura del cuidado y la protección.

En las parroquias y otras unidades pastorales:

2.1   Que en todas las parroquias funcione efectivamente el consejo pastoral y el consejo económico, con incidencia real en la gestión y la conducción de la vida pastoral. Que se elabore plan pastoral y presupuesto. Se apoyará este funcionamiento desde la Diócesis.

2.2   Que en cada parroquia se generen nuevas experiencias comunitarias de iglesia: círculos bíblicos, comunidades cristianas de base, etc. Cada parroquia se propone un desafío concreto en esta área.

2.3   Que en cada parroquia se constituya formalmente un responsable de prevención, según las orientaciones de la Iglesia Bajo la orientación del responsable diocesano de prevención, promoverá iniciativas e información oportuna para ayudar a configurar una cultura del cuidado y la protección.

2.4   Que en cada parroquia se realicen cursos y experiencias que ayuden a abordar las relaciones humanas, la resolución de conflictos y la adquisición de habilidades para la convivencia y el trabajo en común.

A nivel de Diócesis:

2.5   Favorecer los Decanatos como instrumentos de comunión y participación eclesial, procurando a la vez la reforma en su funcionamiento, en vistas de asumir mejor la conversión pastoral que se nos exige hoy.

2.6   Fortalecer el funcionamiento del consejo económico diocesano, para apoyar una gestión económica al servicio de la misión. Informar anualmente a los fieles sobre la realidad económica de la Diócesis.

2.7   Crear un consejo diocesano laical, con representantes de diversos movimientos, parroquias e instancias eclesiales, para promover una reflexión sobre la Iglesia que queremos ser y sobre la misión del laico en la iglesia y en el mundo.

2.8   Suscitar una reflexión pastoral sobre la participación de personas en situaciones llamadas irregulares, desde el punto de vista matrimonial, en la vida sacramental y la vida eclesial en general, en consonancia con el magisterio del Papa Francisco.

2.9   Proseguir la formación básica en prevención, según los programas y orientaciones del Consejo Nacional de Prevención.

2.10   Reestructurar el área de comunicaciones, de manera que sus medios e iniciativas expresen mejor la participación y la comunión eclesial.

Línea Pastoral N° 3

Evangelización desde una Iglesia en salida


“Se levantaron al instante, volvieron a Jerusalén…” (Lc 24, 33)

 “Ellos por su parte contaron lo que les había sucedido por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan” (Lc 24, 35).

La Iglesia existe para evangelizar, dice la Evangelii Nuntiandi, y el Papa Francisco nos ha invitado a ser una Iglesia en salida, aceptando el llamado a “salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (EG 20).

La crisis de la Iglesia no tiene que ver solo con la situación generada por los abusos, sino por la pérdida de dinamismo apostólico y la falta de espíritu misionero. Por eso urge emprender nuevas iniciativas y coordinar mejor las expresiones apostólicas que hay en los diversos campos de la misión.

En las parroquias y otras unidades pastorales:

3.1   En cada parroquia donde no hay o está debilitada la pastoral de niños, de jóvenes y la pastoral familiar, generar nuevas instancias o grupos que nos ponga en situación de misión. Cada parroquia se propone uno o dos desafíos

3.2   En cada parroquia, crear o fortalecer al menos una experiencia permanente de servicio e inserción entre los que más sufren o necesitan: adultos mayores, personas en situación de calle, quienes viven solos, enfermos, inmigrantes, privados de libertad,

A nivel de Diócesis:

3.3   Hacer un proceso de revisión de la pastoral juvenil diocesana, que permita buscar respuestas ante la realidad de los jóvenes de hoy y sus vínculos con la El proceso, planteado en perspectiva de conversión pastoral, será conducido desde la vicaría de pastoral y el equipo diocesano de pastoral juvenil.

3.4   Suscitar y acompañar al menos una experiencia de pastoral universitaria

3.5   Crear una vicaría de pastoral social, que anime y coordine las diferentes experiencias de pastoral social en la Diócesis (ayuda fraterna, cárceles,hospitales, trabajadores, etc.), y fomente el surgimiento de nuevas experiencias (inmigrantes, tercera edad, etc.)

3.6   Generar un equipo que reflexione y haga propuestas sobre nuevos modos de atender pastoralmente el mundo rural y de vincularse a la religiosidad popular.

Línea Pastoral N° 4

Presencia en el mundo educacional


La Diócesis de Chillán tiene una importante presencia en el mundo educativo, tanto por los colegios pertenecientes a Fundaciones Educacionales diocesanas, como por aquellos pertenecientes a Fundaciones dependientes de Institutos religiosos y otros organismos eclesiales. Asimismo, muchos católicos educan y participan en escuelas no confesionales, donde también están llamados a vivir los valores del Evangelio. Por eso incorporamos esta cuarta línea pastoral prioritaria.

La misión de la iglesia en el mundo educativo siempre ha de estar motivada por la misión evangelizadora, por el deseo profundo de formar a niños y jóvenes como personas felices, abiertas al don de la fe y constructoras de una sociedad más humana. La escuela católica quiere “promover la formación integral de la persona teniendo su fundamento en Cristo, con identidad eclesial y cultural, y con excelencia académica. Además, han de generar solidaridad y caridad con los más pobres. El acompañamiento de los procesos educativos, la participación en ellos de los padres de familia, y la formación de docentes, son tareas prioritarias de la pastoral educativa” (Aparecida N° 337).

En cada Colegio

4.1   Cada Colegio, a través de su equipo directivo, se propone metas de mejoramiento educativo y de fortalecimiento de su comunión interna, acorde a su proyecto educativo y en vistas de abordar sus desafíos más Estas metas son conocidas por el conjunto de la comunidad escolar.

4.2   Cada Colegio, a través de su equipo directivo, se propone metas de mejoramiento de los procesos evangelizadores de niños y jóvenes, acorde a su proyecto educativo y en vistas de abordar sus desafíos más Estas metas son conocidas por el conjunto de la comunidad escolar.

4.3   Fortalecer el equipo de gestión de las Fundaciones Educacionales diocesanas en su servicio administrativo, académico y formativo, para apoyar mejor el proyecto educativo de cada Colegio y el trabajo común como Fundaciones hermanas.

4.4   Fortalecer el servicio de la vicaría de la educación para apoyar y coordinar mejor los procesos evangelizadores de cada colegio.

4.5   Favorecer y organizar experiencias formativas para directivos y docentes de colegios católicos, en vistas de fortalecer su identidad y misión evangelizadora y su contribución a procesos educativos de calidad.

4.6   Buscar como iglesia hacer un aporte a la reflexión educativa de la sociedad en general, en vistas que la educación sea más integral y un auténtico servicio al crecimiento de las personas.


APOYADOS EN LA ORACIÓN

San Pablo nos llama a orar constantemente y en toda ocasión, animados por el Espíritu (cf. 1 Tes 5, 17; Ef 6, 18), y que todo lo que llevemos adelante lo hagamos invocando al Señor Jesús (cf. Col 3, 17).

Nada de lo que nos proponemos puede llevarse adelante sin la fuerza del Señor. Por eso estamos invitados a vivir toda nuestra misión unidos a Él, favoreciendo el encuentro con Jesucristo vivo y resucitado.

Entre los diversos caminos para procurar este encuentro, recomendamos que en todas las Parroquias y en nuestras actividades diocesanas, fomentemos:

  • El encuentro con Cristo en la Palabra de Dios, especialmente a través de la lectio divina.
  • El encuentro con Cristo a través de la Eucaristía y la Adoración Eucarística.

Así volverán a resonar en nosotros las palabras del relato de los discípulos de Emaús:

“¿No sentíamos arder nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?” (Lc 24, 32). “Ellos por su parte contaron lo que les había sucedido por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan” (Lc 24, 35).


Oración para acompañar nuestra misión como Iglesia

 Como los discípulos

en la tarde del Domingo de Pascua, te decimos también:

«Quédate con nosotros, Señor porque va llegando la noche

y está declinando el día».

Quédate con nosotros, tu Iglesia, para disipar nuestras dudas,

para calmar nuestro temores, para mostrarnos el camino.

Quédate con nosotros

para consolarnos en nuestras tristezas, para apoyarnos en nuestras debilidades, para santificarnos por tu Espíritu.

Quédate con nosotros

en esta hora desafiante de nuestra misión, alienta nuestra esperanza

y danos el don de la conversión.

Quédate con nosotros, Jesús,

todos los días y hasta el fin del mundo. Amén.