Durante este Viernes Santo, distintas comunidades de la Diócesis de Chillán participaron en diversas actividades propias de esta jornada, como retiros, Vía Crucis y celebraciones litúrgicas, en un ambiente de profundo recogimiento y reflexión en torno a la pasión del Señor.
En la Catedral de Chillán, el obispo diocesano, monseñor Andrés Ferrada Moreira, encabezó un retiro espiritual durante la mañana, para luego presidir, por la tarde, la Liturgia de la Palabra, la adoración de la cruz y la distribución de la Sagrada Comunión, en una celebración marcada por el silencio y la contemplación.
En su reflexión, monseñor Ferrada invitó a los fieles a detenerse ante el misterio de la cruz, señalando que “ante la muerte del Señor, solo habría que callar y dejarse conmover por su amor expresado en su pasión”. En esa línea, subrayó que la muerte de Jesús no fue un hecho casual, sino una entrega libre y consciente en fidelidad al plan del Padre, expresión del amor de Dios por la humanidad.
El obispo explicó que, en la cruz, Cristo manifiesta la profundidad de ese amor, al asumir voluntariamente el sufrimiento, no porque Dios quiera el dolor, sino porque en él se revela tanto la grandeza del amor divino como la necesidad de la gracia para la salvación. “Jesús muere consciente de que está cumpliendo la voluntad de su Padre”, señaló.
Asimismo, profundizó en el sentido de las últimas palabras de Jesús, especialmente en la expresión “Tengo sed”, indicando que en ella se manifiesta no solo el cumplimiento de la Escritura, sino también el anhelo profundo de la humanidad por el amor y la paz de Dios. Del mismo modo, al proclamar “Todo se ha cumplido”, Cristo revela la plenitud de su misión salvadora.
Finalmente, monseñor Ferrada destacó que la entrega de Jesús inaugura un nuevo tiempo para la Iglesia, señalando que al entregar su espíritu, Cristo abre paso al don del Espíritu Santo, que se hace presente en la vida de los creyentes, especialmente a través del Bautismo y la Eucaristía, signos de una vida nueva.
La jornada de Viernes Santo en la diócesis culminó en un ambiente de oración, invitando a los fieles a vivir con profundidad este tiempo, centrado en el amor que se entrega por la humanidad.
