En la Eucaristía dominical de las 09:00 horas, el domingo 9 de agosto en la Catedral de San Bartolomé, la comunidad diocesana conmemoró el Día del Diácono, en la víspera de la fiesta de San Lorenzo, diácono y patrono de los diáconos.
La celebración reconoció a los diáconos permanentes de la diócesis y oró por ellos y por el surgimiento de nuevas vocaciones diaconales. De manera especial se distinguió a los diáconos ordenados hace 25 años, el 2 de julio de 2001: Don Raúl Aqueveque, Don Edgardo Candia, Don Ramiro Gréz, Don Juan Ramón Muraga, Don José Feliciano Muñoz Y Don Luis Vázquez.
Durante la ceremonia se recordó también a los diáconos enfermos que siguieron la transmisión por la señal de la radio El Sembrador, entre ellos Don Raúl Figueroa, Don Luis Pino, Don Sergio y Don Rafael Martínez, a las esposas de los diáconos permanentes y a las viudas. Asimismo se tuvo presente a los diáconos fallecidos, en particular al último de ellos, Don Ladislao Ponce.
En la homilía se reflexionó sobre el episodio de Pedro caminando sobre las aguas y su ruego “Señor, sálvame”, como imagen de la fe que titubea y de la mano de Cristo que rescata en los momentos de duda. Al evocar a San Lorenzo —diácono de Roma, de origen aragonés y patrono de los diáconos—, se recordó el momento en que presentó a los pobres ante las autoridades imperiales diciendo que ellos son los tesoros de la Iglesia, e invitó a convertir el corazón para reconocer en los pobres el verdadero tesoro de la comunidad.
Citando al Papa León XIV, se subrayó que el ministerio del diácono permanente, configurado con Cristo siervo, es signo vivo de un amor que no se queda en la superficie, sino que se inclina, escucha y se entrega. La celebración concluyó pidiendo que el ministerio diaconal en la diócesis sea santo y fecundo, al servicio de la evangelización y de los más necesitados.
