En el contexto de la fiesta de San José Obrero, la comunidad parroquial se reunió este viernes junto a trabajadores y sus familias para conmemorar el Día Internacional del Trabajador. La eucaristía fue presidida por el obispo diocesano y concelebrada por el administrador parroquial, Pbro. Eduardo Mendoza; el vicario general, Pbro. Patricio Fuentes; el vicario de la educación, Pbro. Gonzalo Gómez; junto a los diáconos de la parroquia.
A partir del evangelio del día, en el que los paisanos de Jesús se preguntan: “¿No es este el hijo del carpintero?”, Mons. Ferrada desarrolló la homilía destacando que el Hijo de Dios quiso compartir la vida cotidiana del trabajador.
Durante su reflexión, subrayó que la dignidad del trabajo tiene su origen en la creación misma, señalando que hombres y mujeres están llamados a ser co-creadores, no solo en el sustento diario, sino también en la construcción de la familia y la sociedad.
Asimismo, recordó que esta vocación no fue anulada por el pecado, sino redimida por Cristo, quien dignificó el trabajo humano a través de su entrega en la cruz.
El obispo también dirigió palabras de especial cercanía a quienes viven la realidad del desempleo, invitando a orar para que puedan acceder a un trabajo digno que les permita sostener a sus familias y contribuir al bien común. Del mismo modo, pidió no olvidar a quienes, por enfermedad o edad, no pueden trabajar, promoviendo su acompañamiento e integración en la vida comunitaria.
Al finalizar la eucaristía, Juan Marambio, encargado de la Pastoral Laboral de la Vicaría Social, valoró la instancia, destacando que este tipo de celebraciones permiten visibilizar la realidad de los trabajadores y fortalecer la fe en medio de la vida cotidiana, especialmente en quienes enfrentan mayores dificultades laborales.
Uno de los momentos más significativos de la celebración fue la bendición de herramientas de trabajo, que los fieles llevaron hasta el altar como signo de entrega de su vida cotidiana al Señor.
La celebración concluyó con la bendición final a la comunidad y el envío misionero, animando a los presentes a continuar su labor diaria con fe y esperanza, poniendo sus vidas y trabajos bajo el amparo de la Sagrada Familia.
Atreves de Radio el Sembrador de Chillán, la eucaristía llego a toda la diócesis por la señal FM y al mundo por las redes sociales de la emisora diocesana.
