El Decanato Costa de la Diócesis de Chillán se reunió este sábado 22 de noviembre para participar de una significativa jornada espiritual en el marco del Jubileo de la Esperanza, convocado por el Papa Francisco para el Año Santo 2025.
El decanato está compuesto por las parroquias de Cobquecura, Quirihue, Ninhue, San Nicolás y Portezuelo, cuyas comunidades viajaron durante la mañana hasta la ciudad de Chillán para vivir una experiencia de fraternidad, oración y encuentro con el Señor.
Los peregrinos comenzaron su jornada en la Parroquia San Francisco, donde compartieron momentos de oración y convivencia fraterna. Sacerdotes párrocos del decanato ofrecieron el Sacramento de la Reconciliación, permitiendo a los fieles disponer su corazón para vivir plenamente las gracias del Jubileo.
Ambiente de alegría, acogida y fraternidad marcaron las primeras horas de este encuentro, que reunió a familias, jóvenes, agentes pastorales y feligreses de todas las comunidades del litoral y la precordillera de Itata.
Cerca del mediodía, las delegaciones iniciaron su peregrinación hacia la Catedral de Chillán, reconocida como Templo Jubilar del Año Santo. Allí fueron recibidos por un equipo pastoral que los acompañó en un recorrido guiado por los espacios más significativos del templo.
Posteriormente, se celebró la Santa Misa, presidida por el párroco de Ninhue y decano, padre Tomás San Martín, quien concelebró junto a los sacerdotes presentes.
En su homilía, el padre Tomás destacó el profundo sentido del Año Santo y las condiciones para obtener la indulgencia plenaria: la confesión sacramental, la peregrinación al Templo Jubilar, la oración por las intenciones del Papa y la participación en la Eucaristía. “Es mi primera vez que, desde que soy sacerdote, presido en la Catedral”, señaló. “Este Jubileo es un regalo del Señor y una gracia de Dios que nos acoge en su misericordia. Somos peregrinos en la esperanza”.
El decano subrayó también que los cristianos están llamados a ser testigos de esperanza en medio de las realidades cotidianas, especialmente en tiempos que demandan fe, consuelo y fraternidad. La celebración concluyó pasadas las 13:30 horas en el atrio de la Catedral, donde un grupo de jóvenes de la Parroquia de Ninhue ofreció un homenaje a la Virgen María con bailes inspirados en la tradición del norte de Chile.
Finalmente, el padre René Gómez dirigió la oración del Mes de María, con la que toda la asamblea encomendó a la Virgen los frutos de esta peregrinación.






