A partir del ejemplo de Jesús, el líder que sirve y cuida, los participantes reflexionaron sobre el autocuidado, el buen trato, la inclusión, la empatía y el compromiso con los demás y con la creación.
Durante la jornada, los jóvenes pudieron reconocer sus propias fortalezas y desafíos como líderes, compartir experiencias en comunidad y elaborar compromisos concretos para llevar la cultura del cuidado a sus colegios, familias y comunidades.
Uno de los momentos centrales fue el trabajo grupal “Líderes que inspiran”, donde, a la luz del estilo de Jesús, reflexionaron sobre valores como el servicio, la humildad, la empatía, la escucha, la coherencia, la fraternidad y la inclusión.
Porque ser líder cristiano no significa buscar protagonismo, sino poner nuestros dones al servicio de los demás, construir comunidades fraternas y hacer presente el amor de Dios en nuestras decisiones cotidianas.
Para Pablo Cid, del Colegio San Vicente, Chillán: “Fue una jornada muy coherente con lo que buscamos como líderes. Conocer como uno es y cómo podemos mejorar”.
Desde el Colegio Bicentenario Mary Ward, San Ignacio, Gabriel Cabrera, comenta: “Ha sido una experiencia donde pude conectar con las personas que había visto antes y reconectar con Dios y mi espiritualidad”.
Por su parte, Solange Uribe, del Liceo Nuestra Señora de la Merced, San Carlos, señaló: “Hemos aprendido a cuidar más de nosotros mismos y como ser mejores líder. También, es entretenido conocer a más jóvenes.
Finalmente, todos respondieron al enunciado “Me comprometo a…” para transformar la reflexión en una acción concreta de cuidado y servicio.
¡Que nuestros jóvenes sigan siendo protagonistas de una Iglesia que escucha, acoge, sirve y cuida!