El encuentro reunió a representantes de la mayoría de las diócesis del país para reflexionar sobre la fraternidad sacerdotal, el acompañamiento pastoral y los desafíos actuales del ministerio presbiteral.
Entre el 11 y el 14 de mayo se desarrolló en la Arquidiócesis de Concepción la Jornada Nacional de Responsables de Pastoral Presbiteral, instancia convocada por la Conferencia Episcopal de Chile a través de su Comisión Nacional de Pastoral Presbiteral. La actividad reunió a representantes de diversas diócesis del país en un ambiente marcado por la fraternidad, la escucha y el discernimiento pastoral.
La jornada abordó especialmente el desafío de fortalecer la fraternidad sacerdotal en medio de los actuales contextos sociales y eclesiales. Uno de los temas centrales fue la importancia del acompañamiento entre presbíteros y el cuidado de la salud mental, promoviendo espacios de encuentro, cercanía y apoyo mutuo.
Durante el encuentro, Monseñor Julio Larrondo Yáñez, Obispo de Illapel y presidente de la Comisión Nacional de Presbíteros, destacó que la fraternidad “cobra mayor valor en el ministerio que desarrollamos, nos permite mejorar la relación entre nosotros y preocuparnos unos de otros”, subrayando además la necesidad de vivir una Iglesia verdaderamente sinodal.
En representación de la Diócesis de Chillán participó el presbítero Francisco Jiménez, quien valoró profundamente la experiencia vivida junto a sacerdotes de todo el país.
“Con alegría participé en el Encuentro Nacional de Presbíteros vivido en Concepción, un espacio de fraternidad, escucha y esperanza. Fueron días marcados por el compartir sincero entre hermanos sacerdotes, la recreación que renueva el ánimo y la reflexión profunda sobre los desafíos que hoy vivimos en el ministerio”, expresó el Padre Francisco.
Asimismo, agregó que “valoro especialmente las propuestas surgidas para acompañarnos mejor como presbíteros, fortaleciendo la cercanía, el cuidado mutuo y la fidelidad a nuestra misión pastoral. He regresado agradecido a Dios por este tiempo de encuentro, convencido de que caminar unidos nos ayuda a servir con mayor alegría al Pueblo de Dios”.
La instancia también permitió compartir experiencias pastorales entre diócesis y proyectar nuevas acciones orientadas al acompañamiento integral del clero en Chile. Porque claro, incluso los sacerdotes necesitan espacios para conversar, descansar y no quedar consumidos por reuniones eternas y calendarios imposibles. Sorprendente descubrimiento humano del siglo XXI.
